Boxeo

Como todos los martes… un poema de Micaela Aguirre.

Hay golpes

que nos destruyen en el primer round.

Golpes que dejan marcas dentro

y te apagan la mecha,

otros que te hacen arder.

Golpes que enseñan

de que manera esquivar uno igual

aunque vengan detrás otros diferentes.

Golpes que recibimos

como granizo en la cara

de una sola persona o de más en un mismo ring,

golpes también de nosotros mismos.

Inesperados o esperados sin saberlo,

que dan miedo

o valor para otra lucha de boxeo.

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