Café por medio en compañía, la voz de Fernando Ballesteros

Las charlas son un placer y más con su cariño, hoy conoceremos un poco más a este gran músico, profesor y ser humano.

Nos recibe con un rico café bien calentito Fernando, distendido, cordial. Con ese tonito tan particular de su provincia natal, su simpatía. Comenzando la charla, me cautiva sus palabras y espero que disfrutes de él…

– Cuéntenos en su sentir… ¿En qué Provincia vio la luz a la vida?
Quiso la vida alumbrarme en la ciudad de Córdoba, en un barrio prominente de aquellos años, 1952; un 5 de marzo el mismo día que nació Maurice Ravel y Heitor Villa-Lobos… a las 3 de la madrugada, igual que Enrico Caruso, de mi madre Irma Rosa Carrizo, que nació ella, un 14 de junio igual que la madre de Carlos Gardel… casualidades anecdóticas.

– ¿Qué recuerdas de sus primeros años?
Un cúmulo de recuerdos desordenados, tímido, solitario, muy observador, cantaba todo el día mientras jugaba en mi casa. Lo de solitario fue circunstancial, porque en la cuadra no había niños, salvo uno que venía los fines de semana a visitar a su abuelo y luego a los 9 años nos cambiamos de casa a las afueras de Córdoba donde no solo no había niños en la cuadra, sino que mi casa era la única de la cuadra. Vengo de una familia de hijos de español, mi padre, (ocho hermanos) rigurosa disciplina (de aquellas épocas) y mi madre, hija de un ex senador de Córdoba, once hermanos, los tres primeros murieron en una semana por una peste en 1912 aprox. Y después siete hermanas mujeres con un varón mellizo de la última. Todas maestras, que sostuvieron la alicaída economía de su casa paterna, luego que su padre perdiera todo su capital en la política (igual que ahora). Finalmente, recuerdo el amor por la música en la familia, todos tocaban instrumento. Familia que vivíamos con lo justo y necesario, tal vez el mejor recuerdo, aparte del afecto, ha sido el amor y la contracción el trabajo.

– ¿Cómo fueron tus comienzos?

Al paso del tiempo, uno comprende mejor ese aparente desorden de los primeros tiempos. No fui de ir a una escuela, seguir y seguir hasta terminar los estudios. Iniciar la universidad, luego recibirme y trabajar… Nada de eso, todo lo contrario.
Te contaba al comienzo dos datos, mi barrio y mi cambio de casa a las afueras de Córdoba. Los cuatro primeros años de la escuela los hice en un colegio muy conocido El Corazón de María. Al cambiarnos de casa, a doce kilómetros del centro, mi madre busco una escuela por el lugar hasta que al año siguiente fui a una escuela del centro, Colegio de la Inmaculada, de los franciscanos y viajaba solo en el ómnibus de línea con 10 y 11 años un trayecto de 45 minutos, ningún problema nunca. Al pasar a la secundaria, decidí personalmente ingresar al Seminario menor Claretiano que quedaba en la localidad de Villa del Rosario, Córdoba y mi vida giró 180 grados. Ciento dos seminaristas que convivían, clases mañana y tarde, fútbol, música (allí me inicié en piano, órgano y coro), oficios, mucha cultura, una biblioteca impresionante a la mano… hasta que la crisis de la Iglesia después del concilio y ver que mis estudios no tenían certificación oficial decidí terminar el bachillerato (trámite nada fácil) en el Colegio Nacional de Monserrat, lo mejor de Córdoba, egresé de allí en 1969, año que ya traía transformaciones sociales fuertes a la par de mi juventud. Fue el año del “Cordobazo” un despertar a nuevas manifestaciones sociales de nuestro país y para completar esta “escuela de la calle”, al año siguiente ingresé a la Facultad de Medicina que cursé tres años… Entre tanto mi estudio de Música había avanzado bastante, a la par cursaba canto, piano y composición de forma particular con excelentísimos profesores; hasta que una tarde, en la parada del ómnibus, ante las dificultades de Química, en Medicina, decidí abandonar esta carrera definitivamente, no era para mí.

– En la juventud… ¿Cómo fue la conjunción Ballesteros – Música – lírico – Profesor?
La conjunción de mi persona con la música y por los carriles de mi comienzo, siempre fueron múltiples, nunca me dediqué a una sola cosa. En 1974, después de haber estado “bajo bandera” en el servicio militar en Junín de los Andes, Neuquén; me recibí de Maestro de Canto, diplomado; terminé el curso de composición y a principios de 1976 terminé la carrera de piano, diplomado.Comencé la docencia desde muy chico, en 1969, formé el coro del Colegio Padre Claret, en el que trabajé cuatro años, al mismo tiempo que cursaba en la Universidad Nacional de Córdoba el profesorado de Didáctica de la Música y también había ganado un concurso para ingresar al Coro Polifónico de Córdoba, con cargos rentados. La vida cultural musical era muy intensa y como todo joven me metía en todos lados. Incursionaba desde la música lírica hasta la folclórica porque la juventud de aquellos años, más que ir a bailar, íbamos a cantar a las peñas, llenas de estudiantes universitarios (el 5 por ciento de la población de la ciudad de Córdoba). Hasta que las agitaciones sociales de la época convirtieron a Córdoba en un polvorín con corridas y represiones, balas y gases lacrimógenos todos los días, por lo que decidí buscar otro lugar para vivir y casualmente conocí Mendoza en 1975, visité la Escuela de Música y me pareció un lugar mucho más tranquilo, así las cosas en 1976, un 8 de agosto comencé a vivir en Mendoza, ciudad de la cual no me fui más a pesar de buenos ofrecimientos, tres veces en el Teatro Colón, en Chile y dos veces en Estados Unidos: Mendoza atrapa. Entré por concurso también al Coro de Cámara UNCuyo y mi gran amigo y guía fue el Mtro. Carlos Washington Barraquero, que hoy tengo el honor de continuar la dirección del Coro de Cámara, fundado en 1950 por el Mtro. Julio Perceval.

– Fernando. ¿Qué te queda pendiente por aprender?
Al paso de los años, así como Mendoza fue una ciudad acogedora, en tres meses había conseguido cinco trabajos, confieso que en materia de arte es bien cerrada la cosa y hasta diría que culturalmente uno paga el precio piramidal de las generaciones, eso ya no pasa, pero en aquellos tiempos uno nunca dejaba de ser el alumno de… espero se entienda. Solo se vence abriendo las alas, aguantando las críticas y ganando lugar con el trabajo profesional, como todas las disciplinas.

– Te veo inquieto, creativo…
Al principio te comentaba, que de mi padre y mi madre aprendí eso tan simple y necesario: el amor al trabajo. En Mendoza pude desarrollar tres carreras a la vez: la docencia, en todos los niveles, la dirección de coro profesional, el canto y el piano como solista. Sería muy largo detallarte todos los ámbitos de trabajo y la infinidad de escenarios en los que canté para miles y miles de personas, por la sencilla decisión de ir a cantar poco a los teatros y casi siempre a los lugares privados, eso me dio una grandísima experiencia, repertorio y respeto por el público, cosa que me obligó a auto definirme en una nota periodística del año del 2006 al cumplir treinta años en Mendoza: “Soy un músico funcional”.

Le cambié la historia al Coro de Cámara UNCuyo, haciéndolo presente en cada evento de la Universidad y en todas las unidades didácticas, de la ciudad y de los departamentos, articulando con los municipios y cantando lo que se ajustaba a cada oportunidad, tarea facilitada por el alto profesionalismo de sus integrantes.

No me imagino a Fernando Ballesteros observando el tiempo.
Parafraseando tu pregunta, justamente por observar el tiempo es esa condición de ver y realizar lo que pasa a cada momento. Por ejemplo, en el 2011 se cumplieron los 450 años de la fundación de Mendoza, más allá de un titular conmemorativo pasó a la historia, sin embargo, con Gregorio Torcetta, escritor mendocino de alta valía, compusimos la Cantata Fundacional que describe principalmente los orígenes de Mendoza, su paisaje, su gente y su industria madre como el vino, por eso el título de esta cantata es “Invocación al vino duende” y otro ejemplo es en el 2004, al cumplirse el centenario del Cristo Redentor, representando la paz de los pueblos, compuse una cantata popular llamada: “Señor de estos dominios” como una fiesta andina; y para el 2010 compuse el “Te Deum del Bicentenario”, (Realizado en San Francisco y cantado en castellano) único acto en el país, que reunió todas las fuerzas políticas del momento, según la expresión de la prensa escrita. Así cientos de casos en mi carrera de músico
.

Finalmente, con motivo de esta pandemia y encerrados por la cuarentena, el Coro de Cámara Uncuyo fue el organismo que en cuatro meses presentó más de cuarenta trabajos audiovisuales, creados expresamente bajo condiciones virtuales y digitales desde cada una de las casas de los integrantes.

Me jubilé en octubre del 18, pero un músico, como otras profesiones, nunca se retira, nunca deja de vibrar socialmente con su creatividad y trabajo.

– Como en un viaje en el tiempo… ¿Qué amores están en tu mente ?; ¿Cuáles son tus amores en presente?

Como amor, amores, es una propuesta muy amplia, te resumo en pocas palabras:
El amor a la familia es fundamental para la vida, pueden haber conflictos pasajeros, cosa que el diálogo armoniza permanentemente y no es porque sea un cuadro de la tradición, (pareciera hoy, con todas las tendencias actuales), el amor de la familia fortalece todo proyecto. Uno solo, cree que puede abrazar el mundo; mentira, porque hasta el más grande necesita de los demás para su realización, siendo a diferencia de una empresa, la familia te da lo que no da la empresa, el amor de la sangre.
Otro amor es poner el amor en todo lo que uno hace. Hoy se denomina sin distinción a cada cosa que uno hace como “un producto”, lo acepto, pero en el arte, ese producto realizado para que conmueva y sea admirado por el público, no hay técnica de perfeccionamiento que lo logre sino por el amor infundido, insuflado por el intérprete en cada parte, en el todo. Hasta te diría frente a las realidades actuales, que, en la docencia, sino se involucra el afecto es una docencia a medias, porque la docencia para mi es primero un encuentro humano, personal, luego será la materia en desarrollo. Cosa que logran algunos escritores cuando empiezas a leer su libro y no puedes dejarlo, cosa que provocan los artistas plásticos con ese detalle/conjunto que “te engancha”, la maravilla de la danza, el teatro, etc., es portador de ese amor a través de esa definición medieval del arte: “quod visum placet” lo que agrada a la vista y al alma.


Los amores míos, será por mí misma historia, son amores sociales: me duele mucho la realidad de nuestro país, cuando nos hacen creer que en algunas acciones hay amor y solo hay negocios y conveniencias… me refiero en general, a la metamorfosis de una sociedad proclamada desde la década del 80 ya, hedonista, materialista, consumista… súmale ahora toda la tecnología, el vaciamiento cultural. Pareciera que leer la historia es como el “opio de los pueblos” ampliación de aquella definición de Marx refiriéndose a la religión y que hoy el opio abunda haciendo efímero todo momento, sin memoria, sin propósito…


Me duele la humanidad perdida y me duele más lo que se perderá, porque todo docente si algo aprendió para ser lo que es, es saber poner todo su proyecto en la línea del tiempo, en su desarrollo y tener la capacidad de ver lo que no se ve.

Mis amores del presente… soy una persona abierta para leer e interpretar todo lo que va pasando frente a mi ventana, amo lo que hice, amo lo que soy, soy feliz porque hice todo lo que quise, nunca soñé con algo específicamente e hice cosas que nunca soñé, casi siempre dejé que las cosas me sorprendieran. Un ejemplo: de joven compré muchísimos libros, obras de grandes músicos y algunas durmieron en mi biblioteca más de cuarenta años y un buen día las coordenadas misteriosas de la vida permitieron que se hicieran realidad.
Hay dos cosas que me quedaron pendiente y las confieso por primera vez. Cantar el solo de una “9ª Sinfonía” de Beethoven y poder dirigir “Catulli Carmina” de Carl Orff…

– ¿Qué persona, esa persona única siempre es tu referente, aún pasen los años?Como en la mayoría de casi todos los artistas: el primer maestro Emilio Alessio, Mgter. de Órgano (EEUU), hijo de un gran músico del Teatro Colón y familia de músicos, para alguno fue un loco, pero los locos dicen que dicen la verdad. Un hombre profético, hoy se cumplen las cosas que él me dijo en 1970, músico de una técnica y práctica admirable, maestro de esos que todo se logra con estudio y tiempo sin frustrar a ninguna persona de antemano. Apasionado, desinteresado.

Lo que se dice un maestro, aquel de quien se aprende viéndolo, más allá de las palabras.

– ¿Cómo ha sido tu paso como Director de Cámara de la UNCuyo?
Mi vida tiene un sino artístico que se llama Coro de Cámara, ingresé en 1976, como cantante y al año siguiente Barraquero me hizo nombrar como maestro de canto y asistente de dirección. Soy su director desde 1998 y comencé una gran tarea, lenta, paso a paso y no con la aprobación de todos, pero fue dando su fruto gracias a un lema que fue muy motivador: Nosotros no somos de la universidad, “NOSOTROS SOMOS LA UNIVERSIDAD”, y el esfuerzo de estar cantando por todas partes, la aprobación del público completa este proyecto y objetivo.
Hicimos de todo, eso es una gran satisfacción.


(Cada una de tus preguntas ameritan el escrito de un ensayo, lleno de experiencias, anécdotas y aprendizajes.)

– Cuando he tenido el agrado de compartir junto a amigos y vos una mesa, algo me dejás, como esas frases que dejan preguntas. te confieso que me voy del lugar y mi mente sigue evolucionando tus frases. ¿A qué se debe ese poder de sabiduría tan increíble? que tanto nos hace crecer en un instante.
Creo que más que sabiduría es fruto de la práctica docente. Uno puede hablar y hablar mucho y no decir nada o producir somnolencia en el interlocutor, pero hay un recurso, lo tengo muy incorporado, y es el de hablar en preguntas o de modo tal que al parlamento le falte una parte de la resolución, entonces hace que el interlocutor piense, y además piense miles de cosas a la vez todas diferentes de una persona a la otra y eso enriquece el diálogo y hasta produce un respeto en las disidencias porque se aprende a escuchar que todos podemos pensar diferente. Mi charla aun definiendo cosas en sus principios (mi parecer) no es dogmática, es motivadora porque está desprendida de fundamentalismos y obsesiones.
Te decía antes que la docencia es un encuentro, y esto lo hace coherente.

– ¿Qué te agrada cantar?: además del Estilo Lírico?: ¿Qué te moviliza en tus acordes?
Canto de todo, fui profesor de canto gregoriano en la Facultad de Artes, canto ópera, zarzuela, Lied alemán, chanson francesa, italiano y fundamentalmente, siempre canté música popular, entendiendo que lo popular le enseña a lo clásico el valor expresivo de las palabras y lo clásico le enseña a lo popular el valor de la pulcritud de expresión, más allá de las formas. Me gusta cantar de todo, y lo bueno es saber cómo se canta cada estilo, porque la herejía de la música es cantar todo igual, cosa que nosotros no hacemos comúnmente al hablar, detalle.

Los acordes, si te refieres a la armonía, son como ropajes que visten a la melodía y puedes cambiarte uno para cada día u ocasión, como pianista lo uso bastante con lo que se llama: estilo propio, así puedes reconocer a un artista aunque no lo veas. También los acordes son la anti rutina de la música. Muchas veces me dicen, “pero usted nunca toca en el piano lo mismo…” Verdad y me encanta.

– A veces, ¿tenes momentos de vuelos imaginarios?
Siempre, todos los días, a cada momento.
Muchas veces leo poemas, poesías y las leo ya con música, porque las palabras son generadoras de la música. Lo aprendí de Carlos Gardel, que componía sus melodías a partir de la inflexión de la palabra. La ópera al ser una música con espacio escénico, de vestuarios y luces, es una escuela de vuelo imaginario. Una vez contratado por el Mozarteum de San Juan, hice la puesta en escena para una Viuda Alegre de F. Lehar en el Auditorium Juan de Victoria y lo primero y único que me dijeron en el teatro: aquí no se puede clavar ningún clavo, no se puede colgar nada, ni se puede danzar… oh, oh, me dije. No tuve otro recurso que trabajar sobre los cuerpos y algunos mobiliarios (fiesta, jardines) pero es una música tan magníficamente escrita que la gente solo con la luz ya imagina todo. Una de mis grandes experiencias artísticas. Mi recurso no es lo grandilocuente, al contrario, es lo minimalista, simple y si, muy sentido y expresivo.

– Me agradaría dejar un consejo para los jóvenes músicos; ¿Qué les recomendarías?
El músico en el fondo es “un bicho raro” en todas partes del mundo, no es discriminatorio, porque a la larga todos lo aceptan, pero sí es y debe ser un profesional, como dijo Placido Domingo, el cantante de hoy (ópera) “debe aspirar a ser un virtuoso”, para mí, con que cante bien sería suficiente, pero ese “cante bien” implica una escuela, y esta palabra significa que se ha formado con una metodología, con un orden, cosa que hoy observamos falta bastante en las jóvenes generaciones, primero por la falta de maestros , porque hoy como nunca “cada maestrito con su librito” como si fueran secretos y dones que mágicamente poseen algunos; como al decir de Alfredo Kraus, el estudio del canto es una ingeniería para poner a punto una máquina, expresión y sensibilidad aparte, el canto después de un violinista es la disciplina más difícil del arte, dicho por mi master.

Pondré mi ejemplo favorito: viene un novel cantante y dice, escúcheme, y pone la pista de Nessun Dorma de Puccini y comienza… al final le digo siempre. Que ignorante, pobre Pavarotti que tuvo que estudiarla años y años antes de cantarla en escena…, esto es lo que desorienta a los cantantes. Otra, si un bailarín, una bailarina, comienzan a temprana edad y estudian con disciplina rigurosa horas y horas al día y un cantante se sienta frente al YouTube y ya está aprendido… No se puede creer ni entender, y la gran mayoría lo hace así hoy.
También está otro detalle anti escuela, la voz microfónica, debe ser el producto de la voz acústica, porque el estudio del canto no comienza con la voz, comienza con el oído, comienza con la respiración, comienza con la posición del cuerpo, comienza aceptando una metodología de trabajo. Para que el canto sea un decir natural y expresivo, hay que tener dominio absoluto de cada una de las partes, de cada habilidad que hacen a la coordinación de este arte.


¿Qué le diría a un joven cantante? Le diría lo que me dijo un gran maestro Ángel Mattiello del T. Colón, cuando participé en 1972 del primer concurso para jóvenes solistas de La Plata: “Muy linda su voz, siga estudiando”


Lo único que hice en mi vida, fue estudiar, hasta el día de hoy.

– ¿Qué aventuras en el arte en estos tiempos de transformación en el país?
Primero, la transformación es mundial por un lado, y la de nuestro país, como coletazo por el otro. Hay una inestabilidad mundial que la produce la alta cantidad demográfica, los recursos y la manipulación de los mismos, la migración permanente, la cultura entendida como un modo de vida propio de cada etnia y el mundo del espectáculo (parte de una cultura) como empresa y no como expresión devenida de la enseñanza aprendizaje… En todo tiene que ver el Estado como promotor de esta organización. Para mí, el punto desencadenante y organizador de un nuevo mundo no puede recaer en lo económico, más bien debe recaer en la educación, cuyas tendencias de aceptar una libertad que no contenga a lo social en su funcionalidad, verdadero organizador de la vida, nos llevará a vivir en cuevas, porque la humanidad como ser social y plural merece un orden que contenga a mayorías y minorías, con los mismos derechos y obligaciones. Todo esto está claramente establecido en los principios de la democracia y la justicia, pero Don Poder, avanza de acuerdo a sus intereses y reviste de grandes mentiras a la humanidad que presa de las necesidades rudimentarias para la vida (agua y comida) sucumben en una esclavitud revestida de libertad, pero en una cueva, como dije antes. La calle es tierra de nadie y todos miran para el otro lado. Los medios de comunicación, primera escuela masiva social y popular, se ha convertido en una financiera de ideas, palabras y decires.

Será muy desesperanzada mi definición… Puede ser, pero no por eso dejaremos de aceptar las realidades. Como docente y artista creo que lo único posible de transformar es la pequeña comunidad de gente que cada uno forma con nombre y apellido y el resurgimiento genuino de la palabra más usada y manoseada: AMOR.

– Si en este momento te pido que nos dejes un sueño… ¿Cuál sería?
Hablando de la pequeña comunidad, mi sueño es que mis hijos encuentren un camino favorable para su desarrollo (capacitación y suerte, las dos cosas) puede ser el sueño básico de todo padre, pero es mi sueño.

¡Gracias Fernando por este ratito tan enorme! me llena el alma, te veo un soñador, un filósofo, un guía. Tu presencia marcó respeto total, además, esa caricia que nos dejas en el alma. Gracias por abrir tus puertas tu corazón, íntimamente conocer tu fuego interior, tu esencia.

Reseña de Fernando Ballesteros

  Licenciado en Canto, primer Tenor egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo. En 1996 se perfeccionó en Nueva York, EE.UU. (Metropolitan Opera House) y se desempeña profesionalmente desde 1971 como Cantante Lírico, Director de Coro especializado en la Universidad Nacional de Córdoba, Pianista y Compositor. Docente Universitario.

Actualmente, desde 1998 es Director Artístico del Coro de Cámara de la Universidad Nacional de Cuyo y promotor de actividades artísticas en el país y el exterior, entre otras actividades docentes y artísticas.

  

3 Comentarios

  1. Lic. Fernando Ballesteros
    17 de febrero de 2021 - 15:23

    Agradezco la atenta invitación de la Prof. Silvia Vargas para compartir, café mediante, esta ventana al mundo.
    Muy agradecido a Diario El Cogollito
    “Cultura en expansión”

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  2. Abel David Federman
    17 de febrero de 2021 - 20:44

    LEI LA NOTA COMPLETA Y UNA CORDIAL ENYREVISTA CON RESPUESTAS IMPECABLES DEL MAESTRO FERNANDO BALLESTEROS A QIEN SIEMPREA APRECIE, POR SU CALIDAD INTERPRETATIVA, RECUERDO HABER IDO TODOS LOS AÑOS A FIESTA IN PIAZZA EN PLAZA ITALIA A ESCUCHARLO CANTAR EN ITALIANO CANCIONES TRADICIONALES, POR SUPUESTO QUE ITALIANAS Y MUY POCO ANTES DE LA CUARENTENA TUVE EL PLACER DE ESCUCHARLO CANTAR EN EL CUMPLEAÑOS DE UN AMIGO EN UNA BODEGA. SALUDOS FECTUOSOS A FERNANDO, A LA DISTANCIA QUE NOS IMPONE ESTA CUARENTENA

    Reply
  3. Lic. Fernando Ballesteros
    17 de febrero de 2021 - 22:03

    Corrijo mi e-mail porque hay una aparente incompatibilidad entre Gmail y Hotmail.

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