De Godoy Cruz a la Armada Argentina

Hoy conocemos al Suboficial Salva de Godoy Cruz, que próximo a su retiro hace un racconto de su vida dedicada a los buques y servicio a la Patria desde el Mar.

«La Armada Argentina es lo mejor que me pasó en la vida»

Destinado en la Secretaría General de la Armada Argentina, el Suboficial Mayor Abel Adán Salva de Godoy Cruz, Mendoza, habla de su ingreso a la vida naval; de su vocación por servir a la Patria; y sus mejores experiencias dentro de la Institución.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires – El Suboficial Mayor Abel Salva ingresó a la Armada Argentina hace 39 años, luego de leer un folleto institucional que lo entusiasmó. «Ingresé porque me gusta el uniforme», introdujo.

En 1985, con tan sólo 16 años, Abel contó que su madre debió firmar una autorización para su ingreso a la Institución debido a que era menor de edad.

Hoy, con la jerarquía de Suboficial Mayor de especialidad Mar y a pocos meses de su fecha de retiro, se encuentra cumpliendo la función de Suboficial de Destino en la Secretaría General de la Armada. «Mi función es velar por la gente, por el personal, por su salud, resolver las inquietudes y necesidades que le puedan llegar a surgir», comentó.

A lo largo de su carrera, Abel señaló haber tenido muy buenas experiencias dentro de la Institución; una de ellas fue haber navegado en la fragata ARA «Libertad».

A sus 18 años tuvo la oportunidad de recorrer varios países y confesó haber sentido mucha emoción de conocer otras culturas. En ese sentido, definió: «Ese viaje me ayudó a crecer, porque era muy chico y me sirvió para amar aún más a mi país».

Otra buena anécdota que recordó fue su embarco en la el rompehielos ARA «Almirante Irízar» y destacó: «Fue una experiencia hermosa conocer la Antártida».

De Godoy Cruz a la Armada Argentina

Abel nació y creció en el Departamento de Godoy Cruz, provincia de Mendoza, y comentó que previo a su ingreso a la Armada Argentina no había tenido oportunidad de conocer el mar.

El encuentro con el mar llegó recién cuando tenía 18 años, con la jerarquía de Marinero Primero, en una navegación de prueba de máquinas desde Buenos Aires a Mar del Plata a bordo de la fragata ARA «Libertad». «Fue una experiencia hermosa», rememoró.

Asimismo, enfatizó que su llegada a la Ciudad de Buenos Aires para su ingreso a la Escuela de Suboficiales de la Armada fue igual de sorprendente, y que al ver los edificios pensó que era un mundo diferente. «Venía de una provincia muy linda pero me resultó imponente conocer la gran ciudad», detalló.

En sus más de 30 años de carrera, se casó y es padre de 9 hijos, y contó que en cada navegación que emprendió siempre lo acompañó una foto de su numerosa familia.

De cara a su retiro de la Armada Argentina, el Suboficial mendocino planea volver a vivir en su ciudad natal, y estar cerca de su madre, de sus hermanos y sobrinos. En su relato destacó que siempre añora su infancia en Mendoza «porque viví libre, fui libre y fue lo más lindo que recuerdo».

El sentimiento de servir a la Patria

«La camaradería y el hecho de trabajar a la par es lo que más disfruto del ámbito naval», dijo, y agradece que recibió siempre el apoyo de sus superiores.

En esa línea, definió a la Armada Argentina como su «segunda casa» y «lo mejor que me pasó en la vida». Y remarcó que no tiene palabras de agradecimiento para expresar todo lo que la Armada le brindó, formándolo no solo como hombre de mar sino también como persona de bien.

«Si volviera a nacer, decidiría entrar de nuevo a la Armada Argentina», dijo con convicción. Al mismo tiempo que expresó un gran orgullo por haber servido tantos años a su país, a su Patria. «Sin dudas, fue lo más grande», concluyó.

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