El Cogollito, algo de Argentina, Mendoza, Región De Cuyo

Turistas que nos visitan, reiteran una pregunta: ¿Qué significa El Cogollito?… aquí la respuesta

Hoy vamos a exponer una reseña de que es “un cogollito”, por medio de estudios realizados por especialistas en la Cultura Cuyana, de la Región que comprende las Provincias de San Juan, Mendoza y San Luis.

Estamos en Vendimia 2021, deseo te agrade de manera modesta, la comprensión de dicha palabra tan nuestra, en nuestras canciones dedicadas en especial a la mujer o bien al dueño de casa entre guitarras, tonadas cuecas y un buen vino.

Etimología:
Cogollo: Este vocabulario en su etimología viene del latín «cucullus» capucho, voz de origen celta; conferido del irlandés «cochull» con la misma acepción.

 ¿Dónde lo encontramos al cogollo en la cultura cuyana?  La tonada, y el cogollo que la define

El cantar representativo de la cuyanidad afloró en 1820 y es legítima expresión lírica de nuestro pueblo. Lo anterior en este terreno del canto y de la música fue prolongación española de la época colonial.

Como danzas, tuvieron fuerza y perduraron la cueca y el gato. Nuestro cantar tradicional cuyano es la tonada con cogollo. Vale decir que la tonada no es solo un canto de los muchos que se cultivan, sino que debe completarse con el elegante cogollo como ofrenda lírica. El cogollo siempre es ofrecido con caballerosidad y con gracia. A veces picaresco, a veces romántico, lo ofrenda el cantor a una mujer de su preferencia, al dueño o dueña de casa, a un amigo, y quien lo recibe lo valora en su más alto significado. Hay una expresión popular usada desde remotos tiempos y que perdura hasta hoy: «Las tonadas son tonadas y se cantan como son». Esto no aclara nada a los que buscan signos definitorios o aclaraciones, lo que sí aclara es que en su gran mayoría son una explosión de sentimientos donde sobresale lo pasional, amatorio, quejas, resentimientos reales o ilusorias infidelidades. No es paisajista.

No existe otro cantar que ostente cogollos. Esto es privativo de la tonada. Durante el siglo XIX, siglo de la tonada, nadie la cantaba sin él. Hoy, en esta proliferación de formas, suele cantársela sin la justeza y el respeto por su tradición nativa. Es más, en muchos casos que he visto y oído en nuestro peregrinar por el país, los artistas que la interpretan, tal vez por tener en su repertorio una muestra de Cuyo como una de las distintas vertientes folklóricas del país, pero sin profundizar en la investigación, le dan el ritmo de zamba. Equivocadamente por supuesto. Total, el compás musical de 6/8 es el mismo. En una oportunidad en que el maestro Eduardo Falú cenaba en mi casa y a propósito de que el intérprete Abel Pintos había grabado Tonada de un viejo amor como zamba, le pregunté cuál era la verdad al respecto. Me contestó: «Esos no saben Mario. Yo he «mamado» la tonada en San Juan en largas horas de encuentros con amigos. Tengo muchos aquí. Tonada de un viejo amor es tonada, no zamba. También hice Cueca del arenal y La Angaquera, cuecas bien cuyanas».

Esta tonada regional nuestra, ostenta su edad de oro entre 1820 a 1870. En la década del ’80 inicia su decadencia con la llegada del ferrocarril y de otras fuerzas inmigratorias portadoras de distintas costumbres y gustos artísticos.

Durante ese período de oro mencionado era común que la interpretaran voces femeninas que se acompañaban con guitarra y arpa. Por ejemplo, Quien te amaba ya se va en su letra original rezaba: «…supuesta que otra es venida/ se acabarán tus tormentos, ya se va tu aborrecida».

Historia un hecho real ocurrido en Tunuyán, Mendoza, de una esposa ofendida por las infidelidades de su marido que decide irse a Chile y se despide de él con estos dolorosos versos que han perdurado desde 1874.

Autores de hoy escriben letras de nuevas tonadas, apartándose del argumento antiguo para ser novedosamente descriptivos. Se exaltan el lugar de nacimiento, las viñas, la cosecha, la bodega, el vino, las costumbres y los barrios suburbanos, etc. Es decir, estas nuevas derivaciones señalan fidelidad con lo tradicional pero enriquecida con paisajes. Por otra parte, la tonada no tenía una estructura determinada hasta que, acertadamente a mi criterio, el Negro Villa, Cacho Valles y otros cultores y sabedores profundos, la imaginaron compuesta de tres partes, con una introducción y dos preludios intermedios. El cogollo en la última estrofa o en el estribillo final. Así me gusta y recordemos que, Tradición es lenta modificación.

«El ‘cogollo’ define a la tonada» de Juan Draghi Lucero. La tradición es una lenta modificación

El cantar representativo de la cuyanidad afloró en la década de 1820. Es legítima e intransferible expresión lírica de nuestras masas nativas. Lo anterior en el terreno del canto y la música fue prolongación española de la época colonial. La incontenible explosión caudillista señaló el ocaso de las grandes figuras castrenses de la Revolución de Mayo.

Cansado el pueblo de una guerra de estructura europea, no popular, contra los godos, terminó por advertir que el cambio operado consistía en el traspaso del poder político-económico de los españoles peninsulares a los españoles americanos. Los conocedores de las geologías de los prohombres de la emancipación comprobarán la verdad de este aserto. Los hijos de los españoles se consideraban legítimos herederos del decadente y riquísimo imperio. Usaron a los indios, negros, mestizos, mulatos y zambos como elemento combatiente.

La primera Revolución produce en el campo lírico, himnos y cantares colectivos de hechura académica con propósitos aglutinantes al glorificar hechos de significación patriótica. En la disolución caudillista el astro nativo embelleció al frutecer libremente las poesías maravillosas, elementales, de raíz hondamente lírica e individualista, desde sentimientos de hermandad en el conglomerado popular.

Músicos analfabetos dotados de singularísimo genio musical, extrajeron del sonoro cordaje guitarrero tonos seculares, recónditos, verdaderos tesoros del arte musical universal. Las músicas de nuestras tonadas tradicionales son valiosísimos hallazgos de la inteligencia humana. Estructuran armónico binomio con sus letras en un misterioso alarde pasional, con poder unificador del elemento folk.

Hay tonadas que tienen su cogollo prefijado y que, además, se cantan antes.
Tal la pieza picaresca dialogada: La Chinita. Pero casi todas adicionan su cogollo al final del canto, como ésta: «Señorita de… del cielo caigan tres rosas, dos se queden en el aire, ¡y en usted la más hermosa!».

Autores de hoy escriben letras de nuevas tonadas. Para ostentar matiz regional nativo, apelan al uso de músicas folklóricas. De no hacerlo así le restarían todo sabor cuyano. Lo folklórico parece residir más en la música que en la letra: no es concebible que una tonada de reciente hechura tenga música de jazz o melódica. No pocos aficionados al canto nativo modernizan las tonadas, apartándose del remanido argumento antiguo para ser novedosamente descriptivos.

Exaltan el lugar del nacimiento, las viñas, la cosecha, la bodega, el vino; las costumbres y los barrios suburbanos, etc. Estas nuevas derivaciones argumentales, señalan cierta fidelidad a lo tradicional pero muy enriquecido con paisajes. Para consuelo de los «puristas» recordemos que tradición es lenta modificación.

El folklore sanjuanino ostenta mayor pureza que el mendocino por albergar en su ámbito menor cantidad de elemento migratorio.
De las cientos de tonadas registradas en canciones, sólo se cultivan en la actualidad menos de una docena.
Como broche final, es de justicia recordar que son los músicos y cantores de orientación viva la llama de nuestro noble folklore.

(Fuente: Diario Los Andes 22 de noviembre 2014)

Te saludo con un brindis en amistad con una frase que distingue a nuestro canto: “las tonadas son tonadas y se cantan como son

¡BIENVENIDOS A NUESTRA TIERRA!

El Cogollito, algo de Argentina, Mendoza, Región De Cuyo
Scroll to top