Encontrarnos con la realidad

Hace algunos días vi un anuncio en las redes sociales de un señor que publicitaba  una  conferencia en la  cual aseguraba  que  “somos  inmortales  en  realidad”.

También  no  es  difícil   encontrar  hoy  en día ciertos  grupos  que afirman  que  la  Tierra, en  realidad,  es  plana, y que se  nos  ha  ocultado esta  verdad y que  todos  estamos.  Si  nos  fijamos  bien, no es  difícil    encontrar  muchísimos  más  personales que nos realizan  increíbles  propuestas  de vida:  ejercicio  anti edad, alimentación para no envejecer, hierbas para  no enfermar y  que  curan  las  enfermedades  más  terribles y. mucho más. ¿Qué tienen en común todas estas  propuestas?, sin duda,  la  negación de la  realidad, que es  el origen  de muchos  males  de nuestra  sociedad.

Sin  ir  más  lejos,  vivir requiere  una  buena  dosis  de  sabiduría  y  aceptación;  vivir  implica  también el sufrimiento   y el  dolor. La  vida  está  compuesta  de  enfermedad, envejecimiento, muerte  y  nuestra  sociedad,  nos  lleva  a negar  estos aspectos   de  la  realidad  de  la  vida. Alguien dijo: “todos quieren  vivir  más  años, pero nadie  quiere  envejecer”. ¿Cuál  es  el  remedio, para  ver  las  cosas  tal como  son  en realidad?. Esta  es una  pregunta que  hasta  el mismo Buda  se  hizo, y él  descubrió  que  hay  un  estado  de la mente que  necesitamos  cultivar. El  termino Sati ha sido reseñado como un estado de “presencia de la mente” permitiendo al practicante “ver los fenómenos externos e internos como son realmente”; o sea, no permanentes, sin identidad y que pueden conducir al sufrimiento. La aceptación de la  realidad en un gran tema  a considerar, Lao Tzu decía: “Si eres consciente de que  todas  las  cosas  cambian, no  habrá  nada  a que  te intentes aferrar. Si no  tienes  miedo  a  morir no  habrá  nada  que  no puedas  conseguir “.

Un  ejemplo de lo  que  puede suceder  cuando  no  queremos  aceptar  la  realidad y  lo  complicamos  más  aun  fue  Michael  Jackson.  Michael Jackson tenía una obsesión extrema por lucir una piel blanca e inmaculada. Pues bien, muchos ya sabréis que el cantante murió a los 50 años a causa de un paro cardíaco provocado por una sobredosis de propofol, un potente calmante. Tras su muerte, salieron a la luz escalofriantes detalles relacionados con su estado de salud: tenía el cuerpo lleno de cicatrices por culpa de las numerosas cirugías estéticas, tomaba un gran número de medicamentos y, además, luchaba contra la anorexia.

En la  otra cara  de la  moneda, encontramos  casos  maravillosos  de  personas que  pese  a sus  desventajas se  sobreponen  a la  realidad  y son felices  y  dichosos. Es el  caso  de Nick Vujicic, este increíble hombre nació sin piernas ni brazos pero también sin límites. Desde pequeño se enfrentó a una infinidad de problemas y ciertamente sufrió del bullying por parte de niños de su edad. En una  entrevista  expreso: “Dios dice que fui hecho de una manera maravillosa, que soy su hijo, que hay ángeles a mi alrededor, que tengo la fuerza porque Él me ama. No es la fuerza de Nick, es el amor de Dios«. La vida es un proceso continuo de aceptaciones y un diálogo permanente con la realidad.  Poder  cultivar  una  visión  neutra o  ecuánime  de  la  realidad  debería ser  una  meta  para  todos, no es  fácil, pero  se  puede.

Namaste.

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