Ernesto Perez Matta y una innovadora propuesta

El músico mendocino presenta “Tocar las flores”, pero en formato audiovisual, que es el recuerdo, el reflejo de un encuentro en pandemia, un abrazo.

Ernesto tiene sus primeros recuerdos en la música, divide sus días entre la música, los proyectos y los amigos, tiene la mirada firme y le brillan los ojos al hablar de la música, que es no solo su pasión sino también su identidad. El 2020 fue de pérdidas y de necesidades, necesidad de tocar, de abrazar y del encuentro y todo esto se ve reflejado en este material audiovisual “Tocar las flores”, que presenta los días miércoles 25 y jueves 26 de agosto, a las 20:30 horas. en la Sala Azul del Cine Universidad.

“Las Flores” es un álbum que empieza a gestarse a principios de 2019. Son un puñado de canciones que portan algunas preguntas en torno a la dimensión de lo humano frente (o junto) al sistema tierra. Las montañas, las plantas, los bichos, la música. Todo tiene su tiempo, y en apariencia, es único e inmenso. Sin embargo, cuando se empiezan a yuxtaponer, aparecen otras perspectivas, otras formas de ver y sentirse en relación. En el Cine se podrán ver un conjunto de 6 canciones que resumen un momento de encuentro, de compartir, de tender puentes.

Es importante destacar que por los protocolos la capacidad es reducida, así no te demores en sacar tu entrada. Por eso para adquirir tu entrada a “Tocar las flores”, los días miércoles 25 y jueves 26 a las 20:30 horas podes comprar tu entrada en www.entradaweb.com o en la boletería de la Nave de martes a domingos de 19:00 a 21:00 horas. Tiene un valor de $300.

Dicho esto… Conozcamos un poco más a Ernesto, el autor de esta interesante propuesta. Café por medio charlamos y espero que lo conozcas y encuentres en sus palabras ese amor tan grande que tiene por la música.

¿Cómo son tus días?
Un día, por suerte es muy distinto al otro, el 2021 empezó con la renuncia a mi trabajo fijo, trabajaba en escuelas artísticas profesionales dando talleres de percusión y batería y con grupos, particulares en mi casa, y renuncie a todos esos laburos para quedar trabajando en lo que implica la producción musical y mi trabajo como músico. Trabajo en casa articulando con distintos lugares

¿Tenes un pasatiempo? ¿o alguna actividad para descomprimir de tanto encierro en el estudio?
Tengo varios espacios de descompresión, individuales, donde dibujo, leo, actividad que son muy solitarias, y después tengo un par de actividades que me gustan mucho compartir con personas, con un grupo de amigos religiosamente tomamos café los domingos y el grupo de amigos con el que juego al futbol los sábados. Siempre la descompresión termina siendo ir a la montaña o ir al parque que vivo cerquita, siempre es a través de esos puntos de escape para desenchufar un poquito de las pantallas.

Vamos a tus inicios… ¿Cómo inició este camino en la música?
¡Qué misterio! Empezó muy chico, y al día de hoy no siento mucha diferencia al principio, empecé como todos, jugando. Mi familia, por parte de mi madre, son todos de la música y la música siempre fue parte del cotidiano, del escenario de todos los días y fue un motor de vinculo de la familia, entonces todas nuestras relaciones parentales están atravesadas por la música, en las alegrías, en las tristezas, las celebraciones, todo está conducido por la música. Entonces empecé de muy chiquito y mi vida se fue medio yendo a los carriles profesionales, pero yo siempre siento que mi trabajo no termina de ser un trabajo, en sí, en términos de un trabajo estereotipado, un trabajo sistémico, siento mi trabajo en sentido de servicio. Hago esto, esto es lo que me da de comer, pero a la vez es mi lenguaje, es mi forma de significar el mundo.

Te podría decir que el recorrido de como empieza, empieza muy lúdicamente, y como llego hasta acá, muy lúdicamente.

Si bien siempre se agregan cuestiones de responsabilidad y de colores de mi vida eso hay algo que en el fondo sigue siendo un juego, sigue siendo una diversión de crear mundos, de resignificar y resignificarme.

¿Te alejaste alguna vez de la música?
Hubo un momento en que deje la música, pero fue tanta reacción frente a la música de mi familia que fue como una continuidad, me resistí tanto, me separe tanto del paradigma musical de mi familia, que a la larga termino siendo lo mismo de seguir atado, o enganchado a la música.

¡Pero volviste!
Volver a la música fue muy hermoso, tengo el recuerdo de que fue habitar la música desde otros espacios, darme cuenta de que la música no se había ido a ningún lado ni que yo me había alejado de la música, sino que había estado ahí, como en otro estadio, como en otra frecuencia.

Como habitar la música desde el silencio y me permitió volver con otra cabeza y con otro corazón, y por ende a mi familia.

El entusiasmo es bastante más grande que cualquier decepción o desilusión, todavía el entusiasmo de comunicar en la música sigue siendo un motor infinito en mi vida y es lo que me trae hasta acá… La música es una herramienta para ejercitar el vínculo… así que allá voy.

¿Cómo viviste la pandemia?
Fue muy loco, pero por situaciones personales, yo entro a la pandemia con el duelo de la partida de mi madre, entonces toda la primera parte de la pandemia es como que no estaba en la cuarentena, estaba en mi duelo, en mi proceso y me vino bien, pero ya en la segunda mitad del año donde empezaron a moverse algunas cosas me empezó a dar un poquito de inquietud, me puse con mis laburos pendientes, armé mi espacio para leer, para componer, para grabar, para seguir produciendo, pero ya entrado este año, si me empezó a dar urticaria.

¿Necesitabas poder tocar?, en vivo…
Lo que a mí me llama en la música es juntarme con personas a hacer música y que las personas que están orbitando en esa música estén ahí, que haya un público, que haya un encuentro

Nunca fui mucho del corte del streaming, porque sentí que hay había cosas que estaban buenas, como una muleta, un paliativo del momento, pero que el espacio cuasi litúrgico de encontrarnos en la música es presencial, tanto para los que tocan, los que escuchan, los que bailan. La música es un lenguaje que atraviesa contexto y que no tiene solo que ver con el ir a escuchar una banda. La música y sus prespecialidades atraviesan todo.

Entonces empecé a sentir que por más que le esquivé al bulto mi relación con la música es presencial, por eso la presentación del audiovisual, es algo que terminamos con el equipo y es un registro de foto de ese momento pandémico que fue como nuestro manotazo de ahogados para juntarnos a tocar, para encontrarnos en la música, lo registramos y la forma de compartirlo ahora presencial…

¿Cómo surge este material audiovisual?
Surge como una necesidad. Estábamos surfeando junio, julio, que ya estaban habilitadas las circulaciones por DNI y justo con dos de las personas que están en el audiovisual, Rodri Botacaulli y Gonza Del Peral coincidíamos siempre en muchos espacios y coincidíamos en los números de salida. Y se dio el encuentro.

Yo había lanzado el disco en mayo y fue como una especie de guiño, o de gesto de complicidad para las personas que extrañaba, entre la partida de mi vieja y con el abrazo medio lejos hice el lanzamiento del disco, un poco en ese momento para tender un puente, juntémonos en ésta, este es mi regalo.

Entonces estaban estas canciones así medias frescas y se las tiré… “¿les pinta que nos juntemos a tocarlas?, ¿qué días tenés por el documento!”, “lunes, miércoles y viernes”, “¡bueno, vamos”, fue tal cuál… Y así nos empezamos a juntar sin objetivos, solo juntarnos para tocar.

¿Entonces de las salidas por DNI sale todo?
Cuando se armó un paquetito de temas buenos, pensamos como a ver a quien podríamos invitar y se fue armando el equipo, la banda, y dijimos busquemos una excusa, o un norte. El streaming no me pinta, y tocarlas en vivo era medio una clandestina y no, tampoco era el camino, entonces salió la idea de que sí las grabamos en vivo… ¡y si, podría ser! Y en un momento salió el hacer una celebración para nosotros, una especie de liturgia intima en la que grabemos y lo registramos y como que paso, como que este fue nuestro refugio en la cuarentena.

Pensamos en varias opciones y como hacía mucho que no iba a la montaña salió la idea de ir a tocarle esta música a la montaña. El disco orbita alrededor de la relación entre lo humano frente al sistema tierra, al sistema vida, como lo humano se reduce, se achica, cuando está al lado de tiempos más grandes, como puede ser el tiempo de un árbol, o de la montaña o de la vida en otras magnitudes. Era una especie de guiño, vamos a tocarles esta música esas entidades, a la montaña, al rio.

¿Cómo fue ese momento?
Nacho Oliva nos recibió en su casa en Cacheuta, y con muchos cuidados, cierta logística y cierto orden fuimos a la montaña, hablamos con Cele Mari que es la encargada de los visuales, montamos el estudio Paramo en la casa y fueron dos días. Le desarmaos la casa, es un mono ambiente hermoso y sacamos la casa afuera, montamos el estudio adentro, en pleno octubre, el clima estaba hermoso, dormimos afuera esa noche con un techo de estrellas y al otro día arrancamos con la grabación

Quedo todo registrado, eso para mí es lo más piola, sacarle una foto a un momento de lo que fue un refugio de un periodo en que dolimos un poco la ausencia de los abrazos, del tacto, por eso también es título es “Tocar las flores”, porque hay una especie de analogía, del hecho de tocar música, del verbo tocar, sirva también como para tocarnos, para darnos un abrazo, en nuestro caso es esa doble necesidad, es el doble sentido que para nosotros era uno, tocar y abrazarnos en la música.

Ficha Técnica

  • Ernesto Perez Matta: Guitarra y Voz
  • Gonzalo Del Peral: Batería, Guitarra y Bajo
  • Rodrigo Botacaulli: Bajo y Teclado
  • Sebastián Alcaraz: Quena, Quenacho, Sikus y Violín
  • Yair Cáceres: Percusión
  • Grabado por Fernando Cremaschi y Matias Rey para Estudio Páramo
  • Mezcla: Fernando Cremaschi
  • Master: Gonzalo Del Peral
  • Cámara, edición y dirección de Video: Celeste Mari
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