La salud del cerebro

El famoso Gary Kasparov, uno  de los genios del ajedrez, hacía muy buenos tiempos en los cien metros de atletismo, jugaba muy bien al fútbol e iba al gimnasio todos los días, curiosamente con el objetivo de preparar su cerebro para el ajedrez. Aunque a primera vista no haya una relación evidente entre el ejercicio físico y la rapidez, la agudeza mental y la memoria que requiere el ajedrez, muchos estudios científicos recientes han demostrado que, para lograr una mayor oxigenación del cerebro y estimular la creación de nuevas conexiones, el ejercicio físico y el movimiento  juegan  un papel crucial en la  salud  del cerebro.

Cuando hacemos ejercicio  hay una  explosión de  hormonas que  afectan  positivamente  el  estado  de ánimo, como  la  dopamina, serotonina  etc., pero  muy  pocos científicos  habían prestado  atención a  una  proteína  muy especial, el  BDNF, (Factor neurotrópico derivado del cerebro). Este  neurotrópico es  crucial  en la  regeneración de  nuevas  neuronas y  en la  sobrevivencia  de las  existentes.

Pues  bien, el  gran potenciador  de  esta proteína  es  el  ejercicio  físico, ni más ni menos. Antes  de  mejorar  otros  aspectos  mentales, tener  un cerebro  saludable  es una plataforma  importantísima y no  tan  solo en  adultos,  sino que en  cualquier persona joven y  adultos  mayores. Caminar  una hora, montar bicicleta o cualquier  actividad  que  genere  la  circulación sanguínea  es  vital  para  la  salud  del  cerebro. Hay  actividades que pueden  tener  un doble  beneficio  para  el  cerebro como  lo  son  los  ejercicios  que  tienen  un factor  cognitivo  importante  para su  realización,  como  lo es  el baile o  trabajos  coreográficos  recreativos que  involucran memoria  a corto plazo y  largo  plazo, un  control  de la atención  y  mucha  concentración. Ya  las  investigaciones  los  han clasificado como  muy  terapéuticos, también  cabe  destacar  otras  prácticas  milenarias  como  el  Chi Kung, Tai Chi  y  el  Yoga,  que  tienen  un triple  beneficio  porque  mantienen  el  cuerpo  activo y la  atención   y concentración  son  vitales  en sus prácticas  y  agregan  acá  algo  muy  pero  muy  importante, como  lo  es  la  respiración  profunda que  modula  en  forma  esplendida  las  respuestas  al  estrés  generando  relajación  y  calma  mental.

En un reciente  estudio  de la  revista Lancet Psychiatry,  arrojó  las  siguientes  conclusiones acerca  de la  relación del  ejercicio  y  la  salud  mental (dando  un paso  más  allá de la  salud  del  cerebro): “todos los tipos de ejercicio se asociaron con una reducción de la carga de salud mental. Las correlaciones más fuertes se encontraron para los deportes populares (22,3% menos), ciclismo (21,6% menos) y ejercicios aeróbicos y de gimnasia (20,1% menos) en comparación con los participantes que no hacían ejercicio. Con respecto a los ejercicios conscientes, el yoga y el tai chi mostraron una reducción del 22,9% en la carga de salud mental en comparación con los participantes que no hacían ejercicio”. Hay  un impacto  en  nuestro cerebro muy  negativo  provocado  por  el estrés  que  genera  la  pandemia  y  la  agitación  social  en la  que  vivimos  sobre todo  ahora  en  Latinoamérica. No estamos inmunes  frente  a tanta  tensión  y sobrestimulación pero  tenemos  acá  una  opción a  nuestro  alcance para  mejorar  la  salud  de nuestro  cerebro  como  un  punto  de  partida  para  mejorar  también  nuestras capacidades cognitivas y  nuestra  salud  mental. Y  como  dijo Ramón Santiago y Cajal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

Namaste

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