Para toda la vida y en pandemia

Irma y Norberto se casaron en plena pandemia tras 58 años de amor. La pareja de El Plumerillo se unió en matrimonio este viernes en el Registro Civil de Las Heras.

El 1 de enero de 1963, en La Plata, Norberto e Irma se conocieron y no se separaron más. A los dos días se «escaparon» y se vinieron a Mendoza, donde iniciaron una vida juntos, una vida de amor que les dio seis hijos, 11 nietos y 11 bisnietos.

Pero había algo que no habían concretado, y era el casamiento. Para ellos no era necesario un papel que certificara el amor que se tenían. Pero los hijos, a escondidas, empezaron a organizar la boda que se concretó este viernes en el Registro Civil de Las Heras, ubicado sobre la calle Lisandro Moyano.

Esta es parte de la historia de Norberto Máximo Castagnola, de 88 años, y de Irma Nieves Gopar, de 78, quienes ahora son legalmente marido y mujer, luego de una unión de 58 años y «dos días de novios», aclararon los vecinos de El Plumerillo.

«Siempre nos ocupamos de cuidar a los hijos y de trabajar, así que nunca pensamos en casarnos. Yo siempre decía que iba a morir soltera, pero mis hijos estaban haciendo las cosas a escondidas. Una vez les dije, en chiste, ‘estaría lindo probar ser señora’, pero lo tomaron en serio y empezaron con los trámites», contó Irma sobre cómo llegó a este día en que formalizó su casamiento.

El acto en Las Heras tuvo, imprevistamente, la presencia del intendente Daniel Orozco, quien justo visitaba las oficinas de ese Registro Civil y se sorprendió porque conoce a la pareja desde hace años como vecinos lasherinos. «Qué lindo momento, no lo esperaba, los felicité por el ejemplo de unión familiar, de amor, que nos están dando», expresó el jefe comunal y médico gerontólogo.

Foto: Prensa Las Heras/Marcelo Aguilar

Mientras, la «novia» de 78 años agregó: «Siempre fuimos felices y me parecía que un papel no iba a cambiar nada, porque cuando se tiene el amor de los hijos, los nietos y bisnietos no hace falta más nada. Me di cuenta que la familia es lo único que importa». «Son tantos años que aprendí a quererlo de una manera especial», dijo con una sonrisa que se percibe por debajo del barbijo.

Norberto reveló que el casamiento «fue una sorpresa inmensa» e inmediatamente aseguró: «Hemos sido tan felices».

«Al otro día que la conocí, la cité y desde entonces no nos separamos más. Hace 58 años que estamos juntos, con los hijos, nietos, bisnietos, vecinos, amigos del fútbol, de la política… Por eso adoro mi matrimonio y a mi esposa, porque siempre la consideré mi esposa, más allá de no estar casados», confesó Norberto, con un tono de voz que transmite serenidad y que demuestra el cariño que tiene hacia Irma.

Irma y Norberto tienen seis hijos (Mirian, Gloria, Daniel, Marcela, Marianela y Alicia), 11 nietos y 11 bisnietos. «Ellos se preocupan mucho por nosotros y nos cuidan. El amor de ellos ha sido lo más bonito que tenemos», sostuvo la abuela y bisabuela, mientras a su lado Norberto asentía con la cabeza.

La firma sobre el acta de matrimonio o los anillos que ahora lucen en sus manos no cambiará para nada el camino recorrido y el amor que se tienen uno al otro, pero así cumplieron el deseo de sus hijos, quienes acompañaron a los novios en un emotivo acto.

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